Artículo I
Por: Gloria López.
¿Sabías que a pesar del volumen de la
población humana no existen dos personas que se comporten exactamente igual?
Esto se debe a que aprendemos de las experiencias y a que las emociones influyen en nuestras respuestas.

En los recuerdos y las emociones participa el
sistema límbico y otras áreas del cerebro. Sin EL SISTEMA LIMBICO, la vida sería
menos interesante y más arriesgada, esto se debe a que esta parte del cerebro
nos protege de los peligros diarios y controla los instintos sexuales, el
placer y el dolor. El sistema límbico esta situado en el interior del encéfalo.
Dentro del sistema límbico se encuentra el hipocampo, que participa en la fijación
de los recuerdos, y la amígdala, que desencadena un temor innato al peligro,
como el miedo a caerse o a sufrir un ataque. Los bulbos olfatorios son también
parte del sistema, por eso los olores nos traen recuerdos y provocan emociones.
Las emociones son respuestas inmediatas, pero la memoria actúa en etapas.
Nuestras experiencias van primero a nuestra memoria sensorial, que la retiene
unos segundos; luego, a la memoria a corto plazo, que las almacena durante
horas o días; finalmente, pasan a la memoria a largo plazo, que puede guardar información
durante toda la vida. Para evitar que el cerebro se sature de datos, solo un 1%
de nuestras experiencias pasa a esta fase final
La memoria es el hilo conductor de nuestra vida y de nuestras relaciones con
los demás. Acoge, fija y moldea nuestras alegrías y penas, encuentros y
rupturas, los grandes y pequeños recuerdos. Las emociones son un elemento clave
en su funcionamiento.
La memoria
sensorial hace que las personas perciban su entorno en cada momento. Esta
información se guarda breve mente en la memoria a corto plazo donde se analizan
los pensamientos, las palabras y las emociones. La mayoría de los recuerdos a
corto plazo se pierden rápidamente pero los importantes se envían al hipocampo.
Este se los repite varias veces durante semanas o años, a la corteza cerebral.
Cada repetición grava más profundamente el hecho, la experiencia o la habilidad
hasta que pasa a la memoria a largo plazo.
El hipotálamo es una pequeña pero importante
parte del cerebro. Controla el sistema nervioso autónomo y libera hormonas en la glándula
pituitaria cercana. El hipotálamo se encuentra situado cerca de la base del
cerebro, está unido al sistema límbico, y en ocasiones se considera que pertenece
a él. El hipotálamo también actúa como termostato del cuerpo, gestiona sus niveles
de energía y agua y le sirve de reloj.
La rabia, la diversión, la tristeza y la
decepción son ejemplos de emociones. Estos sentimientos generados por la
interacción del sistema límbico y la corteza cerebral, nos hace humanos. Aunque
las emociones son estados mentales, se expresan a menudo por lenguaje corporal,
llorar y reír son ejemplos comunes de ello.
Las experiencias emocionales se guardan y se
conservan durante mucho tiempo, manteniendo algunos recuerdos y otros no, según
sea su estado de ánimo. Los recuerdos sirven para darle
estructura a la identidad,
actuar de manera coherente, tomar decisiones y poder proyectarse en el futuro.
Las emociones nos aportan información en relación con nuestro entorno y así nos permiten generar recuerdos en base a las experiencias ya sean buenas o malas. Tenemos una memoria capaz de guardar información que percibimos, cierta información pasa por un proceso por el cual solo un porcentaje de queda como recuerdo, esto es solo para evitar la saturación en nuestra memoria. Como podemos ver, todas las personas por mas parentesco físico que tengamos unos con otros siempre tendremos un comportamiento diferente al resto de los demás, esto nos identifica como personas únicas.